
El P. Nicolás Pierron nace en 1635. Fue el último superior general que conoció a san Vicente de Paúl. Entró en la Congregación con 20 años. Es el que da permiso para el comienzo del proceso de beatificación del fundador. Entre los varios servicios que desempeñó destacan sus trabajos en el gobierno especialmente como superior en seminarios (Saint Flour, Bons Enfants…) y también como visitador de Francia.
Contexto histórico y social
Los acontecimientos más destacados en Francia que afectaron al país en este periodo fueron principalmente:
- Nace el gran filósofo político Montesquieu padre de la separación de poderes en el estado.
- · Entre 1689 y 1697 se produce la guerra de los Nueve Años en contra de la Liga de Augsburgo en la que Luis XIV quería anexionar las tierras del príncipe palatino al reino francés. Se organizó una gran alianza para combatir al rey sol. La contienda termina con el tratado de Ryswick el 20 de septiembre de 1697.
- En 1700 Carlos II de España muere atribuyendo en su testamento la corona española al borbón Felipe de Anjou, pues no tuvo descendencia. Sin embargo se desenvuelve la guerra de sucesión española (1700-1713) con un despliegue bélico de las potencias europeas donde apoyaban, por un lado, al francés, y por otro, a Carlos de Austria. El galo es coronado rey de España como Felipe V.
Contexto de la Congregación de la Misión
En el periodo Pierron la Pequeña Compañía sufre su primera crisis. Se debe a los nacionalismos que surgieron en la Asamblea de 1697, donde después de varios conflictos entre franceses e italianos, se pone en entredicho el nombramiento del nuevo Superior General. El tema llega a la Santa Sede y esta elige a Pierron como sucesor legítimo.
Se abre la misión en China[2] donde comenzará el gran celo misionero con grandes ejemplos de heroísmo por el evangelio.
Logros y preocupaciones
Se remarca, en este generalato, la prevención del quietismo[1] en la Congregación y en la publicación de la instrucción de los votos de las Hijas de la Caridad.
[1] Doctrina espiritual mística heterodoxa que hace consistir la suma perfección del alma humana en el anonadamiento de la voluntad para unirse con Dios, en la contemplación pasiva y en la indiferencia de cuanto pueda sucederle en tal estado.
[2] Más información sobre las inicios de la CM en China en https://vincentians.com/es/la-mision-de-china/








