
Jean Baptiste Nozo tuvo la dicha de nacer en Ablaincourt, diócesis de Amiens, el 4 de enero de 1796, y también fue dichoso de ingresar en el Seminario Interno en 1820 del casi estrenado nuevo San Lázaro.
Fue profesor en los seminarios de Saint Flour y Cahors y luego director del Seminario Interno. En 1831 fue nombrado superior de Chalons y en 1832, Visitador de Francia. En el momento de la elección tenía, por tanto, 49 años y 15 de vocación, un hombre fuerte y joven que viviría aún 33 años más, pero que los sucesos pseudopolíticos hicieron que su desdicha fuese morir fuera de su país y, aunque no de forma oficial, fuera de la comunidad que lo acogió en su Casa Madre.
Gozaba de buena fama dentro de la Congregación, siendo conocido como atrayente por su carácter carismático, piadoso y popularidad entre sus discípulos del Seminario Interno.
Contexto histórico y social
Revueltas, guerras, independencias… el siglo XIX sigue su curso de intranquilidad donde el pensamiento romántico y modernista va cogiendo fuerza gracias a la burguesía que se convierte en la nueva nobleza y que dará lugar al pensamiento filosófico y, más tarde, al práctico conocido como marxismo promovido por Karl Marx fundamentándose en Hegel y Feuerbach donde el poder debería sostenerse por el proletariado.
Contexto de la Congregación de la Misión
La restauración francesa permitió, no sólo recuperarse en personal y en obras, sino iniciar una expansión que se consolidará en la época del P. Èttiene. Los principales puntos de presencia y expansión vicenciana en el mundo fueron: China, Próximo Oriente, Etiopía (con el trabajo, sobre todo, de Justino de Jacobis), Irlanda, Persia, Argelia…entre otros. De este modo, las misiones extranjeras van adquiriendo una importancia que no se había conocido antes y la “Pequeña Compañía” se establece en numerosos países donde no había estado nunca, sentando así las bases de su internacionalización.
Sin embargo, en otros lugares donde la comunidad estaba bien consolidada, se produjo la supresión total (en el caso de Portugal en 1834) o parcial (provincia de España en 1835), debido a revoluciones liberales anticlericales.
En el tema espiritual se intenta volver a San Vicente y se populariza su figura como el Santo de la Caridad. Se reimprimen, una y otra vez, las biografías de Abelly y de Collet y surgen nuevos biógrafos y nueva iconografía.
Cabe destacar que, en la vida práctica, después de la Revolución francesa, se multiplican los ejemplos de santidad en el seno comunitario.
Logros y preocupaciones
El P. Nozo parece salido de una novela de novele negra donde la intriga, los engaños, las envidias y la tragedia se entrelazan y se entrecruzan entre los diversos acontecimientos de su vida. Entre asuntos personales enredados en la corrupción económica y de poder se apostaba el valor de la Congregación de la Misión.
Esos enredos llevaron a que varios misioneros no lo tenían entre sus oraciones de agradecimiento por su generalato, sino que hicieron todo lo posible para que se pudiera quitar del cargo al XIII sucesor de san Vicente de Paúl.
Entre otros están los famosos Bailly y Èttiene. El primero se metió en negocios poco limpios, por lo que, presionado por Nozo, abandonó la comunidad sin antes pedirle, previo juicio, una indemnización y pensión de por vida. El segundo preparó la solicitud pontificia para que el susodicho superior dejase el cargo.








