El P. Benito nació en Santurce (Bizkaia) el 21 de Enero de 1930, era hijo de Benito y Encarnación. Inició los estudios de Humanidades en Limpias (Cantabria) en 1944 y los culminó en Murguía (Álava) en 1948. El 26 de Septiembre de 1949 era recibido en el Seminario Interno de la Congregación en Hortaleza-Madrid, culminando
esa etapa de su formación en 1951 en Limpias (Cantabria). Entre 1950 y 1953 estudió la Filosofía en Limpias y Hortaleza. Y desde 1953 a 1957 se dedicó a la Teología en Cuenca (tres años) y Londres-Potters Bar (un año)

Fue ordenado presbítero el 9 de Septiembre de 1956 en Madrid por Mons. Florencio Sanz.

El P. Benito continuó más adelante sus estudios, de manera que entre 1965 y 1968 se especializó en Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma. Y de 1974 a 1976, se aplicó en Paris a estudios, especialmente vicencianos y centrados en la figura de Santa Luisa. Su vida ministerial ha estado fundamentalmente dedicada a la formación de los nuestros y a la atención de las Hijas de la Caridad, si bien fue también Director de nuestro Colegio de Barakaldo entre 1968 y 1971. Como Director del Teologado ejerció en Salamanca (1958-1965) Bilbao-Deusto (1971-1974) y AstrabudúaMurguía (1988-1992) Y atendiendo a las Hijas de la Caridad ha sido Director de la Provincia de San Sebastián (1976-1988) y ha dado innumerables tandas de Ejercicios y Encuentros de Formación desde 1992 hasta 2020, bien desde Murguía o bien desde San Sebastián. En 2022, y por motivos de salud, era destinado a la comunidad de Pamplona-Residencia donde ha fallecido.

El P. Benito ha destacado por sus estudios vicencianos, fundamentalmente en torno a la figura de Santa
Luisa de Marillac. Se podría decir que en el conocimiento y aprecio a esta santa entre nosotros hay un antes y
un después de los estudios del P. Benito. Conocía muy bien a la cofundadora de las Hijas de la Caridad y eran
muy amenas sus conversaciones sobre el tema, en las que desgranaba anécdotas y detalles que no aparecían en los libros.

Destacaba también el P. Benito por su buen talante y humor. Era un hombre de fáciles relaciones, magnífico conversador sobre cualquier tema y hábil polemista. Dejó muchos recuerdos simpáticos de su época de
Director de estudiantes, de manera que se hicieron tópicas muchas de sus intervenciones.
De su Santurce natal, a la que con tanto orgullo se refería, conservaba su amor a la tierra vasca y sus
tradiciones, así como su laboriosidad. El P. Benito ha estado estudiando, leyendo y escribiendo sobre temas vicencianos hasta el último momento. Y ello es muestra de su amor a la vocación y de su inquietud intelectual.
Deja tras de sí un buen arsenal de libros, artículos y publicaciones que tanto han de ayudar a los estudiosos de lo vicenciano.

Santiago Azcárate, CM