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La Voix de París – 6 de mayo de 1629

Presentación del episodio: este es el quinto episodio de los podcasts vicentinos.

Locutor: Bonjour à toute la France! Son las nueve en punto de este martes 6 de mayo de 1629. Bienvenidos al noticiario, la Voix de París. En la corte se juega al jeu de paume un juego parecido al tenis; en el Sacro Imperio Germánico suenan los cañones bélicos de una contienda que no tiene fin… Pero la verdadera noticia está en un camino lleno de barro: una dama de París, la señorita Le Gras, Luisa de Marillac, viaja hacia Montmirail para visitar una cofradía de la caridad. No será sólo un día: es el comienzo de siete años de visitas, organización y oración.

Comentarista histórico: recordemos: en 1617, Vicente de Paúl funda en Châtillon-les-Dombes la primera cofradía de la caridad. Mujeres campesinas que visitan enfermos, organizan limosnas y sirven con un reglamento sencillo. Hoy esas cofradías necesitan aliento. Y Vicente envía a Luisa para inspeccionarlas.

Vicente de Paúl (carta 38): Vaya, señorita, en nombre de Nuestro Señor. que Él sea su fuerza en el trabajo, su amparo en la lluvia y el frío, su descanso en el cansancio. Comulgará antes de partir, para honrar los viajes que Cristo hizo movido por la caridad.

Corresponsal: La carreta se mueve mucho por la mala situación del camino empedrado. Señorita Le Gras ¿Cómo lo lleva?

Luisa: He comulgado antes de salir, tal como me indicó el señor Vicente. Quiero que cada bache me recuerde que sirvo a Cristo en los pobres.

Señora de la carroza: ¿Y qué hará en Montmirail?

Luisa: Rezar, reunir a la Cofradía, revisar cuentas y turnos, visitar enfermos, hablar con los niños, ajustar el reglamento… Y escribiré a Vicente con todo lo vivido.

Locutor: Ahora, el informe meteorológico.

Comentarista del tiempo: Tiempo primaveral revuelto en todo el Hexágono, tal como se conoce a la Francia europea. París con llovizna, la región de Champaña con barro hasta los tobillos, la zona de Normandía con viento fuerte. Por eso, paciencia y botas. O, si se viaja con Luisa, paciencia, botas… y cuaderno de cuentas.

Luisa (riendo): Y, también, cuentas del rosario, no lo olviden.

Locutor: Vamos con el informe de guerra.

Comentarista militar: En el centro-oeste de Francia, el rey Luis XIII, tras haber tomado la cuidad conocida como La Rochelle el pasado octubre, se dirige ahora hacia el este contra los hugonotes de la comuna de Privas. Se espera que el asedio comience en pocos días.

Y en el Sacro Imperio, el rey Cristian IV de Dinamarca, tras varias derrotas, retrocede y busca negociar la paz. Su aventura alemana llega a su fin, con la vista puesta en la paz de Lubbock, la cual está siendo redactada por los diplomáticos de ambos bandos.

Mientras los reyes combaten o se rinden, en Montmirail la señorita Le Gras libra otra guerra contra la pobreza: la de la caridad organizada comenzada por Vicente hace unos doce años.

Corresponsal: Pues sepan que el barro también se enfrenta a Luisa… y ella va ganando.

Luisa: Prefiero perder una rueda de la carreta a perder la caridad, en todo caso, iré a caballo, o a pie si es preciso.

Locutor (sorprendido): ¡Han escuchado bien! una dama parisina, de alta alcurnia, diciendo que prefiere andar por barro de aldeanos antes que abandonar la caridad. Esto es algo inaudito en nuestro tiempo. Las señoras de la corte apenas pisan la calle sin séquito, y aquí la señorita Le Gras se mezcla con campesinas, duerme en paja y visita chozas de enfermos. Una mujer noble que renuncia al privilegio para servir… Francia no había visto nada igual. Algo menos sorprendente, en la corte, noticias de deporte.

Comentarista deportivo: Su majestad jugó al jeu de paume. venció al duque de Luynes, como no podía ser de otra manera.

Luisa: Bien por él. Yo jugaré a otra cosa: a que las hermanas de la Cofradía no discutan y que los pobres tengan visita. Ese es mi triunfo.

Corresponsal: Llegamos a Montmirail. Nos bajamos de la carroza y encontramos fiesta popular, campanas, flores, curiosidad y alegría.

Campesino: ¡Una gran dama de París en nuestra aldea!

Niña: ¡Yo quiero aprender a leer!

Luisa (bajando de la carroza): Lo harás, pequeña. La caridad también enseña.

Corresponsal: Ahora se dirigen hacia la iglesia. Luisa entra y ante el Santísimo… la gente guarda silencio.

Luisa (orando): Señor Resucitado, patrón de esta Cofradía, bendice nuestro servicio. Hermanas, decidimos: cuentas claras, turnos justos, visitas fieles, enseñanza a las niñas.

Hermanas de la cofradía: Amén.

Hermana de la cofradía (curiosas): ¿Es cierto que pintó un cuadro?

Luisa: Sí, el Cristo de la caridad. Su corazón ardiente es nuestro modelo.

(Música que indique paso de tiempo)

Locutor: Y ahora, oyentes, conectamos en directo con el trabajo de la señorita Le Gras en Montmirail durante estos días.

Corresponsal: Aquí está Luisa con las mujeres que forman la cofradía de la caridad, visitando a un enfermo.

Luisa: Hermanas, no traemos solo caldo y ropa. Traemos consuelo. Vean en este hombre el rostro de Cristo.

Enfermo (débil): Gracias… Hacía días que nadie entraba aquí.

Luisa (serena): Ahora no estará solo. Cada semana vendrá alguien. Lo hemos organizado todo.

(Música que indique cambio de escenario

Corresponsal: También Luisa revisa las cuentas.

Luisa: A ver, ¿Dónde está el libro de contabilidad? Aquí debe constar quién dio, cuánto, y a quién se repartió. Nada de números sueltos en papeles. El libro bajo llave y responsabilidad de la presidenta.

Hermana de la cofradía (tímida): Nunca llevamos cuentas tan exactas…

Luisa: Pues desde ahora sí. La caridad necesita orden, porque el pobre merece respeto.

(Música que indique cambio de escenario

Corresponsal: en la sacristía, Luisa reúne a niñas.

Luisa: Hijas, repitan conmigo: “Padre nuestro…”

Niñas: “Padre nuestro…”

Luisa: Y aprenderán también a leer, así podrán asimilar mejor la catequesis que reciban y transmitir la fe a sus futuros hijos. Buscaré una maestra. Si no la hay, formaremos una. La ignorancia no es el destino para las mujeres, es una injusticia.

Locutor: Y al final de su visita en la aldea, ¿qué hace Luisa?

Corresponsal: Escribe un informe a Vicente

Luisa (dictando carta): Señor Vicente, en Montmirail la cofradía está viva, pero necesita rigor en las cuentas y constancia en las visitas. Propongo ajustar el reglamento: que el párroco sea consejero espiritual, no director administrativo. Las hermanas serán las que lleven el dinero; y todo se apuntará en un libro de economía. Quedo suya en Cristo.

Corresponsal: Con el tiempo, estas cartas serán decenas. Entre 1629 y 1636, Luisa recorrerá aldeas y ciudades como Saint-Cloud, Villepreux, Liancourt, Pontoise… Cada vez más libre, más segura, más imprescindible. Aunque siempre con el consentimiento del señor Vicente.

Corresponsal: ¡Una inspectora con rosario y cuaderno!

Luisa (riendo): Prefiero que me llamen servidora.

Locutor: Noticias adelantadas: en 1630 fundará la caridad de san Nicolás de Chardonnet en París donde será su primera presidenta. En 1633 acogerá jóvenes campesinas: nacerán las Hijas de la Caridad. Por eso, en 1636, dejará los caminos de las cofradías para dirigir, formar y animar a sus hijas. Pero de todo ello ya hablaremos en el próximo episodio del posdcast.

Vicente: Todo empezó hoy para la señorita: con barro, con oración y con valentía.

Luisa: Yo sólo pienso en cómo servir a los pobres. El resto lo dejo en manos de Dios.

 Corresponsal: Continúa la fiesta en la aldea.

Campesino: Hoy Montmirail es la capital de la caridad, ¡qué digo, es la capital de Francia!

Niña: ¡Y yo voy a aprender a leer.

Corresponsal: Mientras en el Sacro Imperio luchan generales, en París el rey lucha con la raqueta… en Montmirail la señorita Le Gras lucha contra el barro y con los reglamentos. y gana, como no, la caridad.

Locutor: Y ahora, queridos oyentes, nuestra crónica editorial.

Editorialista: Lo que hoy parece sólo un viaje en carreta es el comienzo de algo mayor. Entre 1629 y 1636, Luisa de Marillac recorrerá aldeas, revisará cuentas, animará a buenas aldeanas, corregirá reglamentos, consolará enfermos, enseñará a niños, formará maestras y escribirá informes a Vicente. Poco a poco, de enviada se convertirá en colaboradora, y de colaboradora en fundadora. Porque la caridad no se improvisa: se organiza, se ora, se corrige, se sostiene. Estos siete años son el taller donde se forjó lo que después sería la Compañía de las Hijas de la Caridad. Una mujer que no se dejó frenar por el barro ni por el desánimo sembró una red de amor que aún hoy sigue viva. Esa es la verdadera noticia del 6 de mayo de 1629.

Locutor: Así es. Entre guerras y fiestas cortesanas, la noticia verdadera está aquí: una mujer que convirtió el barro en camino, la oración en fuerza y los reglamentos en vida. Y que durante siete años hizo de cada visita una siembra de caridad. Aquí termina el noticiario de la voix de parís. Hasta la próxima.