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Texto del podcast

Juez: Nos encontramos reunidos para verificar; mediante juicio con jurado popular; la acusación que se presenta contra los dos años de cautiverio en Berbería de la biografía de san Vicente de Paúl. Es decir, demostrar, tal como requiere la fiscalía, la verdadera falsificación del periodo comprendido entre 1605 y 1607 donde el joven Vicente afirma haber sido preso de las cadenas berberiscas. Procedamos.

Fiscal: Con su venia, señoría. El asunto es abierto, en gran medida, por el requerimiento del señor Grandchamp, funcionario francés de la Residencia General de Túnez. En su trabajo investigativo acerca de la presencia francesa en aquella histórica plaza militar, defiende, sinlugar a réplica que san Vicente de Paúl no estuvo en el norte de África durante esos dos años. Esto lo constata a través de un minucioso estudio de las cartas autografiadas por elsanto el 28 de julio de 1607 en Aviñón y el 28 de febrero de 1608 en Roma.

J: escuchemos, por tanto, a las partes implicadas.

Abogado acusador 1: Con su venia. En primer lugar, cabe citar a otras voces en las que mi cliente, el Sr. Grandchamp, se vio animado para comenzar su investigación. Dos de ellas son la del P. Coste y la de Antonio Redier. El primero, miembro de la Congregación fundada por sanVicente de Paúl comentó, en privado, su disconformidad con el periodo de cautividad. Esto lo confirma la segunda voz que es en la que el Sr. Grandchamp se ve motivado para profundizar en el asunto.

F: con su venia. Si su señoría lo considera, requiero que se proceda de la siguiente manera para la mejor deliberación del jurado. Primero, presentar rasgos de esas cartas para luego alegar las acusaciones y defensas pertinentes. Y realizarlo de uno en uno para una comprensión minuciosa sobre cada precisión.

J: Me parece pertinente para el caso, señor fiscal. Procedan.

F: Primera alegación: “libertad de los piratas a los rendidos”.

Vicente de Paúl: “El viento nos fue tan favorable como para poder llegar aquel mismo día a Narbona, que estaba a cincuenta leguas, si Dios no hubiese permitido que tres bergantines turcos, […], cargasen contra nosotros y nos atacasen tan vivamente que, después de matar a dos o tres de los nuestros y herir a todos los demás, incluso a mí, […], nos vimos obligados a rendirnos a aquellos felones, peores que tigres, […] Hecho esto, nos encadenaron, después de habernos curado groseramente, siguieron su rumbo, cometiendo mil clases de robos, aunque dando la libertad, después de haberlos saqueado, a todos los que se rendían sin combatir”.

Abogado acusador 2: La reflexión histórica nos dice que no era costumbre de los piratas dar libertad a los que se rendían sin combatir. De otro modo, hubieran dado la señal de alarma en la costa, con el consiguiente riesgo para los piratas de ser alcanzados por las galeras reales francesas.

Abogado defensor 1: Sin embargo, por documentos contemporáneos al Sr. Vicente consta que, en bastantes casos, los barcos, sobre todo si eran de la flota real francesa, eran dejados en libertad por los piratas. Y en una de esas galeras presuntamente se embarcó Vicente. Los bárbaros marineros se limitaban a robar su carga y provisiones. La rapidez demaniobra de estos bergantines turcos les daba la seguridad de no ser alcanzados por las pesadas galeras las cuales se movían lentamente por el Mare Nostrum.

F: segunda alegación: “tiempo del viaje”.

SVP: “Y finalmente, cargados de mercancía, al cabo de siete u ocho días, se dirigieron a Berbería, antro y madriguera de ladrones”

AA 1: Se sabe que siete u ocho días de crucero, añadiéndose los necesarios para ir y venir a Túnez, era más de lo que los bergantines piratas podían resistir. Su provisión de víveres y agua dulce no hubieran alcanzado tanto.

AD 2: Bueno eso es lo que se piensa. A pesar de ello, las expediciones por el mar duraban con frecuencia bastante más de ocho días. Testimonios irrefutables hablan incluso de mes y medio. Para ello, el problema del agua potable se resolvía de diversas maneras: en primer lugar, los barcos turcos no eran tan pequeños como supone Grandchamp. También, los enemigos saqueadores se proveían de agua dulce en playas desprotegidas, robaban el agua de los barcos asaltados, y, en último término, con tal de que hubiese suficiente para la tripulación, se despreocupaban de los forzadosy prisioneros. Estos, con frecuencia, se veían obligados a beber agua salada o, en últimoextremo, a morir de sed.

F: tercera alegación: “asistencia del cónsul francés”.

VP: “sin permiso del Gran Turco, en donde una vez llegados nos pusieron en venta, con el proceso verbal de nuestra captura, que ellos decían haber realizado en un navío español, ya que, sin esta mentira, hubiéramos sido libertados por el cónsul que el rey tiene allí para asegurar el libre comercio a los franceses”.

AA2: Parece extraño que, al llegar a Túnez, Vicente no hubiera intentado acudir al cónsul francés para su puesta en libertad.

AD1: Mire, un esclavo con la cadena al cuello no puede salirse de la fila para ir a ver al cónsul, es obvio.Los piratas recurrían a diversos procedimientos para eludir la vigilancia del cónsul francés. Consta, por ejemplo, que, a veces, circuncidaban a los cautivos cristianos franceses para hacerles pasar por musulmanes.

F: cuarto pretexto: “situación geográfica”.

VP: “Para proceder a nuestra venta, después de despojarnos de todo y dejarnos completamente desnudos, nos entregaron a cada uno un par de calzones, una casaca de lino y un bonete, y nos pasearon por la ciudad de Túnez, adonde habían ido expresamente para vendernos. Hecho esto, nos condujeron de nuevo a la plaza, adonde acudieron los mercaderes para visitarnos, lo mismo que hubieran hecho para comprar un caballo o un buey… y otras mil clases de brutalidades”.

AA1: Como se aprecia Vicente parece desconocer la situación exacta de Túnez, que realmente no tiene acceso al mar, sino que se eleva al borde de un lago. En efecto, dice que, después de sacarnos a pasear; él y sus compañeros; por las calles de Túnez, fueron devueltos al barco. Ahora bien: por el lago no se puede navegar si no en embarcaciones muy pequeñas llamadas «sandals«.

AD2: Eso sucede por el cambio del léxico actual al del tiempo del Santo. Vicente no dice que les devolvieran al bergantín ni al navío, palabras que ha empleado antes, sino al «bateau«, palabra que en el francés del siglo XVII designa una pequeña embarcación destinada precisamente a navegar por ríos y lagos.

F: quinta objeción: “vendido a un pescador”.

VP: “Yo fui vendido a un pescador, que pronto tuvo que desprenderse de mí, por no haber nada tan contrario para mí como el mar”.

AA2: Vicente fue vendido a un pescador, que se deshizo en seguida del nuevo esclavo porque éste no podía soportar el mar ¿cierto? Ahora bien: en primer lugar, un pescador no era tan rico como para poder comprar esclavos cristianos. Y en segundo lugar, los tunecinos no pescaban en el mar, sino en el lago, con lo que el peligro de mareo resultaba inexistente.

AD1: Lo que sí que era frecuente era que varios pescadores poseyeran en común esclavos cristianos.Tampoco dice expresamente que se mareara, si no, mucho más genéricamente, que el mar le era contrario. Nada indica que el pescador viviera en Túnez; podía habitar en otro lugar costero en mar abierto.

F: sexto alegato: “su amo el médico alquimista y el sobrino de este”.

VP: “el pescador me vendió a un anciano, médico espagírico, excelente destilador de quintaesencias, hombre muy humano y tratable, […] Él me quería mucho y le gustaba discurrir conmigo sobre alquimia y más aún sobre su ley, a la que se esforzaba mucho en convertirme, prometiéndome grandes riquezas y todo su saber. […] Estuve, pues, con aquel anciano desde el mes de septiembre de 1605 hasta el próximo mes de agosto, cuando fue tomado y llevado al gran sultán a trabajar para él; pero fue en vano; porque murió de tristeza en el camino. Me dejó a un sobrino suyo, verdadero antropomorfita, que me volvió a vender inmediatamente después de la muerte de su tío porque oyó decir que el señor de Breves, embajador del rey en Turquía, venía con buenas y expresas patentes del Gran Turco a reclamar a los esclavos cristianos”.

AA1: Tras la muerte de este segundo amo, Vicente dice que el sobrino del médico, que había partido para Constantinopla en el mes de agosto, le revendió inmediatamente, porque «oyó decir que venía el embajador de Francia». Savary de Breves había llegado a Túnez el 17 de junio y se había marchado el 24 de agosto. ¿Cómo es que «venía»? La dificultadse agrava si se tiene en cuenta el tiempo que hubo de pasar hasta que la noticia de la muerte del médico llegara a Túnez. El sobrino no pudo vender a Vicente antes de septiembre.

AD2: Objeción de increíble ingenuidad por su parte acerca de los inocentes inventos del espagírico. Salta a la vista que Vicente se refiere a trucos y mañas propios de un curandero. Tales trucos aparecen en otras historias de esclavos contemporáneos de la de Vicente. Con la muerte del médico, y ante su última afirmación, obliga a ver como errónea la suposición de que la tercera venta no pudo efectuarse antes de septiembre de 1606. Pudo perfectamente ser contemporánea de la estancia de Savary de Breves en Túnez. «Venía» no significa, estrictamente, «iba a venir», sino «el objeto de su venida era…» La duración de la estancia del señor de Breves en Túnez (17 de junio a 24 de agosto) autoriza un empleo flexible las expresiones temporales.

F: séptima alegación: “situación de la finca de su cuarto amo”

VP: “Me compró un renegado de Niza, en Saboya, malo por naturaleza, que me condujo a su temat. Así se llama la finca que uno tiene como aparcero del Gran Señor, ya que el pueblo no tiene nada; todo es del sultán. El temat de este estaba en la montaña, donde el terreno es sumamente cálido y desierto”.

AA2: El renegado, según Vicente, poseía un «temat«, es decir, una finca tenida en alquiler, pero perteneciente al Estado. Es sabido que ni la palabra ni la institución existían en Túnez. Además, el «temat» se encontraba en un país montañoso y desierto. No hay montañas en los alrededores de Túnez y, desde luego, no se practica la agricultura en el desierto.

AD1: Grandchamp, su cliente acusador, reconoció en 1936 que «temat» podía ser la transcripción árabe del turco «timar» y que «aparcería» era su traducción correcta. La institución está atestiguada en Túnez por otras fuentes. En referencia a las montañas aludidas por Vicente pueden ser las colinas que en un radio de12 a 30 kilómetros rodean la ciudad. Le Vacher, un misionero enviado por San Vicente al norte de África, atestigua, en varias cartas al fundador, que visitó viviendas campestres situadas en «las montañas, en lugares más habitados por leones que por hombres».

F: octava objeción: “las mujeres del renegado”.

VP: “Una de las tres mujeres que tenía (como greco-cristiana, pero cismática) estaba dotada de buen entendimiento y me quería mucho, pero al final, aún más, otra, turca de nacimiento, que sirvió de instrumento a la inmensa misericordia de Dios para retirar a su marido de la apostasía y devolverle al seno de la Iglesia, y contribuyó a libertarme de la esclavitud. Curiosa por conocer nuestra manera de vivir, acudía todos los días a verme en el campo en que yo cavaba, y después me mandó cantar alabanzas a mi Dios”.

AA1: Resulta raro que la mujer turca y no la griega haya sido la protectora de Vicente. Es contrario a las costumbres musulmanas que las mujeres pudieran hablar con tanta libertad con un esclavo cristiano.

AD2: Las reacciones humanas no tienen por qué obedecer a las exigencias de las leyes religiosas.El hecho es que la griega fue la primera en cobrar afecto al esclavo y la turca la que le ayudó con su intervención, lo cual no tiene nada de inverosímil. Y que quede claro, nada indica la existencia de un idilio amoroso entre amas y esclavo. De hecho, lalibertad de trato de las mujeres musulmanas con los esclavos cristianos, incluso con derivaciones contrarias a la moralidad, es un hecho atestiguado por toda la literatura del género, ya histórica, ya de ficción.

F: novena contradicción: “la huida”.

VP: “nos escapamos en un pequeño esquife y llegamos el 28 de junio a Aigues-Mortes, y poco después a Aviñón, donde monseñor, el vice delegado recibió públicamente al renegado con lágrimas en los ojos y sollozos en la garganta, en la iglesia de san Pedro, para honor de Dios y edificación de los espectadores. Prometió al penitente hacerle entrar en el austero convento de los Fate bene fratelli, donde ya ha profesado, y a mí procurar que me concedan algún buen beneficio”.

AA2: Todo el relato de la evasión está lleno de inverosimilitudes: 1 escoger la ruta Túnez- Aguas Muertas revela una gran fantasía; 2 realizar en una pequeña lancha una travesía de mil kilómetros es una verdadera proeza; 3 lograr escapar a la vigilancia costera de las autoridades turcas, reunir sin despertar sospechas las provisiones necesarias para el viaje, son hechos que no resisten el más ligero examen. Y, además, una evasión provocaba graves represalias de las autoridades turcas. La evasión deVicente y de su amo no ha dejado huella en los archivos de tunecinos.

AD1: A lo que usted se refiere la ruta no fue «escogida» por los navegantes ocasionales, sino que seguramente les fue impuesta por las circunstancias: el viento, las corrientes marinas, la vigilancia de las galeras turcas… Por otro lado, la «pequeña lancha» hubo de ser elegida con mucho cuidado y con gran preocupación por su seguridad y rapidez. De hecho, abundan relatos de fugas tan espectaculares o más que la de Vicente y en medios más frágiles. La travesía de Túnez a Marsella se podía hacer en tres días, si todo era favorable. Por último, no hubo represalias porque el renegado tomó tantas precauciones y esperó diez meses para hacerlo con la máxima seguridad y comodidad posible. Las represalias y castigos se producían sólo cuando se lograba coger a los fugitivos o cuando el amo denunciaba la fuga. Al marcharse juntos, amo y esclavo, no hubo quien delatara el hecho.

F: décima incoherencia: “la Congregación de la Misión en costas africanas”.

AA1: Si Vicente hubiera estado de verdad en Túnez y conocido la mentalidad musulmana, no se le hubiera ocurrido nunca enviar allá a sus misioneros ni comprar los consulados de Argel y Túnez.

AD2: Eso es una obra maestra de contradicción. El conocimiento de los peligros a que estaban expuestos los esclavos cristianos del norte de África fue precisamente lo que movió a Vicente a enviar allá a sus misioneros y a comprar los consulados. Si él no hubiera sido esclavo, acaso no lo hubiera hecho nunca. El conocimiento que poseía de la mentalidad musulmana le hizo recomendarles que se abstuvieran cuidadosamente de proselitismo entre musulmanes y renegados.

F: Señoría. Existen otras alegaciones de menor envergadura que dejamos documentadas para la lectura tranquila de los miembros del jurado popular para la consiguiente deliberación y sentencia. Sin más. Gracias.

J: Gracias señor fiscal. Señores abogados ¿desean añadir alguna consideración que pueda ayudar a la reflexión del jurado?

AA2: Por mi parte, creo que las pruebas quedan redactadas de manera clara y concisa para una buena interpretación del caso.

AD1: Lo mismo por mi parte, señoría. Gracias.

J: Sin más, dejamos el tiempo prudencial para la próxima sesión del veredicto, en el mismo lugar y hora.

(Música y voz en off: tres días más tarde)

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J: Retomamos la vista sobre el caso del cautiverio en la biografía de san Vicente de Paúl. Tiene la palabra el presidente del jurado popular que, tras estos días de minuciosa deliberación, nos transmite su dictamen.

Presidente del jurado: Somos conscientes de la repercusión mediática que nuestra declaración va a tener. Sin embargo, queremos ser fieles a los hechos desde las pruebas que se nos han presentado y siempre preservando que, este acto puntual de la vida de san Vicente de Paúl no condiciona su santidad; reconocida al final de su vida por sus coetáneos y declarada por la Iglesia en 1737.

Las pruebas nos resultan incompletas debido a la falta de documentación de las fuentes ya que, de las nueve cartas que se tienen constancia sobre el cautiverio, solo se conservan dos. Además, los diferentes acontecimientos históricos acaecidos han destruido o perdido mucha información que nos hubiera ayudado para tener una posición más firme en nuestro pronóstico.

Con todo ello, desde los datos y argumentos que nos aportan; desde la mejor de las intenciones y la mayor de nuestras franquezas; nos postulamos en contra del cautiverio de Vicente de Paúl comprendido entre los años 1605 y 1607; sin que ello condicione la santidad del señor Vicente de Paúl ni a las obras a él referidas, tanto en su tiempo como a lo largo de los siguientes siglos.

Comprendemos que el camino de santidad se basa en un proceso de cambio y transformación espiritual que dura todo el periodo existencial de la propia persona. De esta manera, el joven DePaul, con 25 años, aún tuvo que ir modelando su corazón al de Jesucristo. Así pues, el relato de sus cartas forma parte de un periodo vital en el que dicha pericia juvenil le llevó a buscar las artimañas para provocar el favor del buen Señor de Comet; ya fuera en modo documental como monetario; y, así, procurar los beneficios que buscaba en la sede pontificia, tanto en Aviñón como en Roma.

J: Gracias señor presidente del jurado. ¿Algo más que alegar por parte de la acusación o la defensa?

AA1: Conforme con el discurso.

AD2: Sí. Me gustaría aportar un nuevo documento que hace constar la veracidad de la esclavitud de nuestro querido santo. Todo ello gracias a la excelente labor investigadora del estupendo vicencianista francés Bernard Koch. Dicho autor, muestra como Vicente hace pasar, las dos cartas del cautiverio que envió al Señor De Comet, bajo rubrica notarial en el mismo, por entonces, estado pontificio de Aviñón. El P. Koch afirma que: “no se hacen llegar mentiras, patrañas a personalidades como esas, con medios para desmentirlas”. Además, el lazarista muestra como “En cuanto a los demás argumentos de los negadores, todos son falsos, según ha demostrado el señor Turbet-Delof, Director de los Estudios Magrebíes en la Universidad de Burdeos; cuyo estudio es accesible para todos”. Creo que con esto queda disuelta la duda histórica.

J: Esperen a la redacción del fallo final.

(Música y voz en off: una hora más tarde)

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J: Señor fiscal; señores abogados y señores miembros del jurado popular. Después de haber estudiado los documentos facilitados por las partes y escuchado el parecer de cada una de ellas, así como de la deliberación del jurado popular; declaro sentencia absolutoria para el Señor Vicente de Paúl y Mouras acerca de los acontecimientos sucedidos entre los años 1605 y 1607.

Se le exime de toda responsabilidad al no encontrarse pruebas suficientes de derivación de delito alguno; quedando simplemente como una mera anécdota juvenil que queda en las disposiciones de su intimidad y conciencia, a la que nadie tiene derecho a usurpar por las debidas prescripciones requeridas por el derecho internacional y europeo vigente.

De la misma manera, quedan abiertas las posibles futuras investigaciones científicas sobre el tema sin que, en ello, enjuicien la validez de la persona del señor Vicente de Paúl y las obras posteriores adheridas a su persona y valor espiritual.

Sin más dilación, queda cerrado el caso.