
Según tradición en la Congregación el superior general dejaba escrito, antes de su muerte, dos nombres, de los cuales, uno de ellos sería elegido su sucesor. Además, también dejaba escrito el de vicario general. Esto se conservaba en un cofre que debería ser abierto por el nuevo vicario general. En este caso, quizás por su repentina muerte, De Wailly, no dejó constancia alguna de su interés por algún misionero que continuase su trabajo. El P. Domingo Salhorgne asume los poderes, por ser el asistente general, y convoca la Asamblea General, que lo elige como el XII sucesor de san Vicente, todo esto, muy a su pesar, pues intentó de todo y por todo de no ser elegido por sus cohermanos.
Toul fue la ciudad que lo acogió en su cuna un 3 de septiembre de 1756 y fue admitido a la Compañía en 1772, por lo que, en el momento de su elección contaba con 73 años y 57 de vocación.
Antes de la Revolución había sido profesor en Saintes. Durante ella, se refugió en Heidelberg (Alemania). Después del Concordato regresó a Francia y desempeñó importantes cargos en diversas diócesis: Nancy, Toul (1809), Troyes (1809-1821) y, sobre todo, Tours, donde fue nombrado canónigo y vicario general de la diócesis. Renunció a su puesto para volver a la Congregación.
En 1835, Salhorgne tenía casi ochenta años. Se sentía mayor y cansado. Además, tenía conciencia de haber cumplido con su misión de servir de puente entre el pasado y el futuro de la Compañía. Decidió renunciar a un cargo que desde el principio había aceptado de mala gana. Para ello, aprovecha la Asamblea sexenal de 1835, la convierte en general y anuncia su dimisión. A continuación, para dejar en plena libertad a los congregados, se sale del salón de sesiones, después de una liberación algo tensa se acepta la dimisión y se procede a la nueva elección.
Contexto histórico y social
Después de la Revolución Francesa, y el imperio fallido de Napoleón, los países europeos comienzan a construir su historia de manera solitaria.
En Francia reina la casa de Orleans en la persona de Luis Felipe I, después de la revolución de julio de 1830 que derrocó al rey Carlos X de borbón y estableció la monarquía constitucional.
En España se encuentra en la regencia María Cristina que sufre las diversas revueltas carlistas contra su cuñado Carlos María de Borbón en defensa de la legitimidad de su hija la reina menor de edad Isabel II.
Italia preparaba su unificación con el pensamiento del sueño nacionalista italiano, sucedía algo parecido con lo que quedaba del Antiguo Sacro Imperio Romano Germánico con lo que comenzó a llamarse Confederación Germánica.
Portugal se encontraba inmerso en un descontrol político que se vio manifestado en diversas revueltas y en una guerra civil.
Por otro lado, las colonias americanas iban proclamando su mayoría de edad con las revueltas independientes.
En el campo eclesial Gregorio XVI es el papa que combate el liberalismo.
Contexto de la Congregación de la Misión
La Congregación vivía un tiempo de reflexión y recapitulación donde las provincias francesas seguían renaciendo de sus cenizas tras las revueltas revolucionarias. La casa madre comenzaba a tomar forma, en su nuevo emplazamiento en la Rue du Sevres, y los misioneros a trabajar sin el temor a ser desahuciados.
Vuelve la unidad después de la división; en el fondo más en término moral e institucional que espiritual o ministerial; y se fundamentan las bases para una nueva y próspera época.
Logros y preocupaciones
A pesar de tratarse de un hombre con una mentalidad fundada en el Antiguo Régimen, pensaba que había que partir de nuevas bases, siempre salvando la esencia originaria. De este modo, se aceptó la nueva situación y las aportaciones del nuevo orden.
Se dan dos acontecimientos importantes ocurridos en el primer año de su generalato: la traslación de las reliquias de San Vicente y las apariciones de la Virgen Milagrosa.








